Aneurismas cerebrales

¿Qué investigaciones se están llevando a cabo?

El NINDS apoya una amplia gama de investigaciones básicas y clínicas sobre los aneurismas cerebrales y otras lesiones vasculares del sistema nervioso. El NINDS financió el Estudio internacional de aneurismas intracraneales no rotos [Study of Unruptured Intracranial Aneurysms] que guía la toma de decisiones médicas en función del tamaño y la ubicación de los aneurismas que no muestran síntomas. Otros proyectos de investigación incluyen estudios del genoma completo para identificar los genes o las secuencias de ADN que puedan indicar que las familias que albergan un tipo de aneurisma pueden estar en mayor riesgo de otro tipo. Entre otras investigaciones, los científicos están estudiando los cromosomas para identificar los genes relacionados con los aneurismas y desarrollar nuevos modelos para diagnosticar aneurismas cerebrales basados en la presencia de moléculas que potencialmente pueden indicar si existe una alta probabilidad de que un aneurisma se rompa.

Información de MedlinePlus en español de la Biblioteca Nacional de Medicina
Aneurismas cerebrales


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Definición

Un aneurisma cerebral es un punto débil o delgado en un vaso sanguíneo en el cerebro que se ensancha y se llena de sangre. Un aneurisma cerebral puede poner presión sobre un nervio o tejido circundante en el cerebro. También puede filtrarse o romperse, permitiendo que la sangre se derrame en los tejidos circundantes (lo que se conoce como hemorragia). Los aneurismas cerebrales pueden ocurrir a cualquier edad, aunque son más frecuentes en adultos que en niños, y en mujeres que en hombres. Pueden ocurrir en cualquier parte del cerebro. Algunos aneurismas pequeños pueden no mostrar signos y generalmente se detectan durante las pruebas de imágenes para otros problemas médicos. Los signos y los síntomas de un aneurisma cerebral que no se ha roto dependerán en parte de su tamaño y tasa de crecimiento. Un aneurisma más grande que está en constante crecimiento puede producir síntomas como entumecimiento, dolor por encima y detrás del ojo y parálisis en un lado del rostro. Inmediatamente después de la ruptura de un aneurisma, una persona puede tener síntomas tales como dolor de cabeza súbito e inusualmente intenso, náuseas, alteración de la visión, vómitos y pérdida del conocimiento.

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Tratamiento

No todos los aneurismas cerebrales requieren tratamiento. Se debe hacer un seguimiento regular a los aneurismas pequeños que no se han roto y que no muestran síntomas. Se puede recomendar tratamiento para los aneurismas grandes o de forma irregular o para aquellos que causan síntomas. Es posible que se requiera tratamiento de emergencia para personas que han tenido una ruptura de aneurisma cerebral para restablecer una buena respiración y reducir la presión excesivamente alta dentro del cerebro. El tratamiento es necesario para evitar que el aneurisma se rompa nuevamente. El tratamiento para los aneurismas cerebrales, tanto los que no se han roto como los que se han roto, incluye cirugía. La cirugía puede ser para rellenar el aneurisma o puede ser cirugía de “clipado” o pinzamiento para reducir el flujo sanguíneo. Se pueden recetar varios medicamentos para tratar los síntomas relacionados o para reducir el riesgo de accidente cerebrovascular.

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Pronóstico

El pronóstico para una persona con un aneurisma cerebral que se ha roto dependerá de la ubicación del aneurisma, el grado de sangrado o de hemorragia recurrente, la edad de la persona, el estado de salud en general, los problemas neurológicos preexistentes y el tiempo transcurrido entre la ruptura y la atención médica. El diagnóstico y el tratamiento tempranos son importantes. La ruptura de un aneurisma cerebral puede provocar un accidente cerebrovascular hemorrágico (derrame cerebral), un vasoespasmo (en el que otros vasos sanguíneos del cerebro se contraen y limitan el flujo sanguíneo), hidrocefalia, coma, daño cerebral a corto plazo o permanente, o la muerte. La recuperación del tratamiento o de la ruptura puede llevar de semanas a meses. Los pasos para reducir el riesgo de que el aneurisma se rompa incluyen controlar la presión arterial, dejar de fumar y evitar los estimulantes. Aproximadamente el 25 por ciento de las personas cuyo aneurisma cerebral se rompe no sobreviven las primeras 24 horas.