Tumores cerebrales y espinales

¿Qué investigaciones se están llevando a cabo?

Los científicos continúan investigando formas de comprender, diagnosticar y tratar tumores de CNS de mejor manera. Entre las opciones de tratamiento experimental se pueden mencionar nuevos fármacos, terapia génica, cirugía, radiación, moduladores biológicos que aumentan el sistema inmunológico general del cuerpo para reconocer y combatir células cancerígenas y una combinación de terapias. Es de particular interés para los científicos el desarrollo de terapias a la medida —que involucran una combinación de agentes dirigidos que usan moléculas diferentes para reducir la actividad génica del tumor y suprimir el crecimiento descontrolado al destruir o reducir la producción de células tumorales— para tratar tumores de acuerdo a su estructura genética. Los investigadores continúan buscando biomarcadores clínicos adicionales (moléculas u otras sustancias en sangre o tejidos que se pueden usar para diagnosticar o hacer seguimiento a un trastorno particular) de tumores del CNS. Otros investigadores están probando diferentes fármacos y moléculas para ver si pueden modular la actividad normal de la barrera hematoencefálica y apuntar mejor hacia células tumorales y vasos sanguíneos asociados. Así mismo, se encuentran bajo investigación maneras de mejorar el suministro del fármaco al tumor y de evitar los efectos secundarios de tratamientos contra el cáncer.


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Definición

Los tumores cerebrales y de la médula espinal son crecimientos anormales de tejido que se encuentran dentro del cráneo o en la columna vertebral. El cerebro y la médula espinal son los componentes principales del sistema nervioso central (central nervous system, CNS). Los tumores benignos no son cancerígenos, pero los tumores malignos sí lo son. El CNS está contenido dentro de espacios óseos rígidos (es decir, el cerebro y la columna vertebral), por lo que el crecimiento anormal, sea benigno o maligno, puede hacer presión sobre tejidos sensibles y alterar su función. Los tumores que se originan en el cerebro o en la médula espinal se llaman tumores primarios. La mayoría de los tumores primarios se producen por el crecimiento desordenado de las células que rodean y apoyan a las neuronas, enfermedades genéticas específicas (como la neurofibromatosis tipo 1 y la esclerosis tuberosa) o por la exposición a radiación o a químicos que producen cáncer. Los tumores metastásicos o secundarios en el CNS se producen por células cancerígenas que se originan de un tumor primario localizado en otra región del cuerpo. Los tumores pueden hacer presión sobre tejidos sensibles y alterar su función. Entre los síntomas de tumores cerebrales se encuentran dolores de cabeza, convulsiones, náuseas y vómitos, disminución de la visión o de la audición, cambios de conducta, pensamiento confuso e inestabilidad. Entre los síntomas de tumores de la médula espinal se encuentran dolor, entumecimiento y parálisis. El diagnóstico se hace después de un examen neurológico, técnicas especiales de obtención de imágenes (tomografía computarizada, resonancia magnética y tomografía por emisión de positrones), pruebas de laboratorio y biopsia (en la cual se toma una muestra de tejido de un tumor sospechoso y se examina).

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Tratamiento

Los tres tratamientos más frecuentemente usados son cirugía, radiación y quimioterapia. Los médicos también pueden recetar esteroides para disminuir la inflamación relacionada con el tumor dentro del CNS.

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Pronóstico

Por lo general, los síntomas de los tumores cerebrales y de médula espinal se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo, a menos que sean tratados. El tumor se puede clasificar como benigno o maligno, y se le asigna una calificación numérica que refleja su índice de malignidad. Esta calificación puede ayudar a los médicos a determinar cómo tratar el tumor y a predecir el resultado probable o pronóstico, para la persona.