Lesión cerebral traumática

¿Qué investigaciones se están llevando a cabo?

El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS, por sus siglas en inglés) respalda la investigación sobre la lesión cerebral traumática (también conocida como traumatismo cerebral) a través de subsidios a instituciones médicas grandes a lo largo del país y realiza investigación sobre la lesión cerebral traumática en sus laboratorios internos y en los centros clínicos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) en Bethesda, Maryland. El Centro para la Neurociencia y la Medicina Regenerativa (Center for Neuroscience and Regenerative Medicine, CNRM) es una colaboración de investigaciones sobre la lesión cerebral traumática entre los NIH intramuros y la Universidad de Servicios Uniformes para las Ciencias de la Salud (Uniformed Services University for the Health Sciences, USUHS). La investigación financiada por el NINDS consta de estudios en laboratorios y entornos clínicos para comprender mejor la lesión cerebral traumática y los mecanismos biológicos subyacentes del daño cerebral. Esta investigación permitirá a los científicos desarrollar estrategias e intervenciones que limiten el daño cerebral primario y el secundario que ocurre en los primeros días de un traumatismo cerebral y divisar terapias para tratar la lesión cerebral y mejorar la recuperación de la función a largo plazo.

Información de MedlinePlus en español de la Biblioteca Nacional de Medicina
Lesión cerebral traumática


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Definición

La lesión cerebral traumática, una forma de lesión cerebral adquirida, ocurre cuando un traumatismo repentino produce daño cerebral. La lesión cerebral traumática puede producirse cuando un objeto golpea la cabeza repentina y violentamente o cuando un objeto atraviesa el cráneo y penetra al tejido cerebral. Los síntomas de una lesión cerebral traumática pueden ser leves, moderados o graves, dependiendo de la extensión del daño cerebral. Una persona con lesión cerebral traumática leve puede permanecer consciente o presentar pérdida de la conciencia por segundos o minutos. Otros síntomas de lesión cerebral traumática leve abarcan dolor de cabeza, confusión, aturdimiento, mareos, visión borrosa u ojos cansados, zumbidos en los oídos, mal sabor en la boca, fatiga o letargia, cambio en los patrones del sueño, cambios conductuales o de ánimo y problemas de memoria, concentración, atención o pensamiento. Una persona con lesión cerebral traumática moderada o grave puede presentar los mismos síntomas, pero también tener dolor de cabeza que empeora o no desaparece, vómitos o náuseas a repetición, convulsiones, incapacidad para despertarse de un sueño, dilatación de una o ambas pupilas, habla arrastrada, debilidad o entumecimiento de las extremidades, pérdida de coordinación y aumento de confusión, intranquilidad o agitación.

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Tratamiento

Cualquiera con signos de lesión cerebral traumática moderada o grave debe recibir atención médica lo antes posible. Debido a que es poco lo que se puede hacer para revertir el daño cerebral inicial causado por el traumatismo, el personal médico debe tratar de estabilizar a la persona con lesión cerebral traumática y enfocarse en evitar una lesión adicional. Entre las preocupaciones principales están garantizar un suministro de oxígeno adecuado al cerebro y al resto del cuerpo, mantener un adecuado flujo sanguíneo y controlar la presión arterial. Las pruebas de imagen ayudan a determinar el diagnóstico y pronóstico de un paciente con lesión cerebral traumática. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó en febrero de 2018, una prueba de sangre que evalúa la lesión cerebral traumática en adultos. Las personas con lesiones de leve a moderadas pueden recibir radiografías de cráneo y cuello para comprobar fracturas de huesos o inestabilidad cervical. Para los casos de moderado a grave, la prueba de imagen es la tomografía computarizada (CT). Los pacientes con lesiones de moderadas a graves reciben rehabilitación que se compone de programas de tratamiento individuales hechos a la medida en las áreas de fisioterapia, terapia ocupacional, terapia del habla y el lenguaje, fisiatría (medicina física), psicología/psiquiatría y apoyo social.

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Pronóstico

Aproximadamente la mitad de los pacientes con lesiones de cabeza graves requerirán cirugía para drenar o reparar hematomas (rotura de vasos sanguíneos) o contusiones (tejido cerebral golpeado). Las discapacidades que resultan de una lesión cerebral traumática dependen de la gravedad de la lesión, su ubicación y la edad y salud general de la persona. Algunas discapacidades frecuentes incluyen problemas cognitivos (pensamiento, memoria y razonamiento), de procesamiento sensorial (visión, audición, tacto, gusto y olfato), de comunicación (expresión y comprensión) y de conducta o salud mental (depresión, ansiedad, cambios de la personalidad, agresión, expresión e incompetencia social). Las lesiones de la cabeza más graves pueden producir estupor, un estado de no respuesta, en el que la persona puede despertarse brevemente con un estímulo fuerte, como con un dolor agudo; coma, estado en el que la persona está totalmente inconsciente, sin respuesta, no está alerta y no despierta; estado vegetativo, en el cual la persona está inconsciente y no está alerta de su alrededor, pero continúa teniendo ciclos de despertar y sueño y períodos de alerta; y estado vegetativo persistente en el cual una persona permanece en un estado vegetativo por más de un mes.