Hidrocefalia

¿Qué investigaciones se están llevando a cabo?

El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS, por sus siglas en inglés) realiza y respalda una amplia variedad de estudios fundamentales que evalúan los mecanismos complejos del desarrollo normal del cerebro. Mucho de esa investigación se enfoca en encontrar mejores maneras de proteger, tratar y, finalmente, curar trastornos como la hidrocefalia.

Información de MedlinePlus en español de la Biblioteca Nacional de Medicina
Hidrocefalia


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Definición

La hidrocefalia es una afección en la cual la característica principal es acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo: el líquido claro que rodea al cerebro y a la médula espinal. Esta acumulación excesiva produce una dilatación anormal de los espacios del cerebro llamados ventrículos. Esa dilatación produce una posible presión nociva sobre los tejidos del cerebro. La hidrocefalia puede ser congénita o adquirida. La hidrocefalia congénita está presente al nacer, y puede ser causa de anomalías genéticas o de trastornos del desarrollo como espina bífida o encefalocele. La hidrocefalia adquirida se desarrolla al momento del nacimiento o en algún punto después y puede afectar a personas de todas las edades. Por ejemplo, la hidrocefalia ex vacuo ocurre cuando hay daño cerebral causado por un accidente cerebrovascular o una lesión traumática. La hidrocefalia de presión normal ocurre con más frecuencia entre los ancianos. Puede ser consecuencia de hemorragia subarracnoidea, traumatismo craneal, infección, tumores o complicaciones de una cirugía, aunque muchas personas desarrollan hidrocefalia de presión normal sin causa aparente.

Los síntomas de la hidrocefalia varían con la edad, la progresión de la enfermedad y las diferencias individuales a la tolerancia al líquido cefalorraquídeo. En la infancia, el signo más evidente de hidrocefalia es, a menudo, el rápido aumento de la circunferencia cefálica o un aumento inusual del tamaño de la cabeza. En niños mayores y adultos, los síntomas pueden abarcar dolores de cabeza seguidos de vómitos, náuseas, papiledema (hinchazón del disco óptico, el cual es parte del nervio óptico), desviación hacia abajo de los ojos (llamado "puesta del sol"), problemas de equilibrio, mala coordinación, alteración de la marcha, incontinencia urinaria, enlentecimiento o pérdida del desarrollo (en niños), letargia, somnolencia, irritabilidad u otros cambios en la personalidad o la cognición, incluida pérdida de memoria. La hidrocefalia se diagnostica por medio de evaluación neurológica clínica y a través de técnicas de imagen craneales como ultrasonido, tomografía computarizada (CT), resonancia magnética (MRI) o técnicas de monitorización de la presión arterial.

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Tratamiento

La hidrocefalia, a menudo, se trata con la colocación quirúrgica de un sistema de derivación. Este sistema deriva el flujo de líquido cefalorraquídeo de un sitio dentro del sistema nervioso central a otra área del cuerpo donde se puede absorber como parte del proceso circulatorio. Un número limitado de personas se puede tratar con un procedimiento alternativo llamado tercerventriculostomía. En este procedimiento, se hace un pequeño orificio en el piso del tercer ventrículo, lo que permite que el líquido cefalorraquídeo supere la obstrucción y fluya hacia el sitio de reabsorción alrededor de la superficie del cerebro.

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Pronóstico

El pronóstico para las personas con diagnóstico de hidrocefalia es difícil de predecir, aunque existe cierta correlación entre la causa específica de la hidrocefalia y el resultado del paciente. El pronóstico se complica, adicionalmente, por la presencia de trastornos asociados, la posibilidad de hacer el diagnóstico y el éxito del tratamiento. Los síntomas de la hidrocefalia de presión normal, por lo general, empeoran con el tiempo si la afección no se trata, aunque algunas personas pueden presentar mejorías temporales. Si se deja sin tratar, la hidrocefalia progresiva es fatal, con muy pocas excepciones. Los padres de niños con hidrocefalia deben estar conscientes de que la hidrocefalia supone riesgos tanto para el desarrollo cognitivo como para el físico. El tratamiento de parte de un equipo interdisciplinario de profesionales médicos, especialistas en rehabilitación y expertos educativos es vital para un resultado positivo. Muchos niños con diagnóstico del trastorno se benefician de terapias de rehabilitación y de intervenciones educativas, y logran llevar una vida normal con pocas limitaciones.